DONALD TRUMP: EL DECLIVE DEL IMPERIO (Parte I)

Las propuestas electorales, el triunfo de Donald Trump y las medidas que está aplicando o intenta aplicar, desde el 20 de Enero, en que asumió la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica,  se pueden explicar y entender a partir de la situación de crisis por la que atraviesa la globalización neoliberal, del declive del hegemonismo imperial y de la crisis económica, social y política que vive la sociedad norteamericana.  

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En este marco general se pueden comprender las medidas antiinmigrantes de Trump, la propuesta de vuelta a casa de las empresas norteamericanas, el cuestionamiento a los Tratados de Libre Comercio y las críticas al funcionamiento de la  Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Las medidas que viene aplicando no inciden en la solución de los serios problemas que tiene la sociedad norteamericana y algunas de estas servirán para reforzar el poder de los grupos dominantes de los Estados Unidos.

 

CRISIS DE LA GLOBALIZACION NEOLIBERAL

La globalización neoliberal fue la respuesta a la crisis capitalista de los años 70 por parte de las elites del poder mundial, lideradas por EEUU e Inglaterra, con Ronald Reagan y Margaret Thatcher a la cabeza. La expansión capitalista que se produjo se sustentó en la apertura indiscriminada y rápida de las economías, en la privatización de lo público y en la liberalización de los mercados.  La baja de aranceles y los Tratados de Libre Comercio fueron  mecanismos utilizados  para reducir  las barreras comerciales y permitir la penetración de las empresas trasnacionales.  

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Con la globalización se produjo la descolocación de la inversión,  las grandes empresas dejaron la inversión directa en sus países y trasladaron su inversión a otros lugares del planeta que les brindaran mejores condiciones: menores impuestos, débiles regulaciones y mano de obra barata. Países como México y China se convirtieron en receptores de la inversión transnacional.  

En el proceso de globalización neoliberal se firmó en 1992 el Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos, conocido también como TLCAN, entró en vigencia en 1994.  Los efectos de este tratado sobre la economía mexicana han sido negativos, destruyó la agricultura, debido a la entrada de productos agrícolas subsidiados norteamericanos y creó una industria de maquila o ensamblaje, dependiente de la inversión de las empresas transnacionales y cuya expansión se agotó rápidamente. La quiebra de la agricultura mexicana, produjo la migración del campo a la ciudad, el creciente poblamiento urbano y el incremento de la delincuencia. Hoy México tiene un Estado muy corrupto,  penetrado por el narcotráfico  y es un país en serios problemas de pobreza, desempleo y de criminalidad.  

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El TLCAN empobreció y quitó trabajo a los agricultores mexicanos y benefició a las grandes empresas transnacionales norteamericanas. Este fue el caldo de cultivo para la creciente migración de mexicanos a los EEUU en busca de un futuro mejor. Al contrario de lo que sostiene Trump y los anti migrantes los productos agrícolas norteamericanos que entraron a precios baratos a México le quitaron el empleo a los mexicanos y no los mexicanos les han quitado el empleo a los norteamericanos. A esta situación le agregamos que la mayoría de los empleos que ocupan los migrantes son los empleos de menores niveles de calificación que no quieren ser desempeñados por los norteamericanos.

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Si Donald Trump busca revisar el TLCAN y ha dado dispositivos para la construcción de un muro en la frontera con México para detener la migración ilegal. Es necesario plantear que la revisión o posterior modificación del TLCAN deba hacerse de tal manera que beneficie a México, a sus trabajadores, a su pueblo  y no sólo a las grandes empresas transnacionales. Sólo de esta manera se podrá ayudar a reducir la migración de mexicanos hacia los EEUU, de no hacerlo ningún muro que se construya, medida que debemos rechazar por su contenido xenófobo, por más alto o extenso que sea y por más policías de control que se utilicen, podrán detener la migración esperanzada de mexicanos, a pesar de la dura realidad a la que llegarán.  

El proceso de expansión del capitalismo trasnacional, impulsado por la globalización neoliberal, se vio golpeado por la crisis financiera del año 2008,  que según Krugman Paul (2012:10)  fue  una “…catástrofe económica que golpeó tanto a Europa como a Estados Unidos…”.  La crisis económica desencadenada el 2008 o gran recesión como se la denominado también, agudizó los problemas de pobreza, de desempleo, desigualdad a nivel planetario. Producto de esta situación, según Stiglitz Joseph  (2014:20),   “resonaban por todo el mundo: que los mercados no estaban funcionando como se suponía que tenían que hacerlo, ya que a todas luces no eran ni eficientes ni estables, que el sistema político no había corregido los fallos del mercado; y que los sistemas económico y político son fundamentalmente injustos”. En otras palabras lo que Stiglitz expresaba era que el capitalismo trasnacional  se debatía en una profunda crisis y en un profundo descredito. A pesar de los años transcurridos los efectos de esta crisis aún se siguen sintiendo en los EEUU, en Europa, en América Latina y en  países de otros continentes.

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En  esta situación de globalización y transnacionalización del capitalismo la propuesta de Trump  de la “vuelta a casa” de las grandes empresas trasnacionales norteamericanas con el fin de generar empleo interno, no tiene sustento real, es solamente un deseo.  Sólo algunas empresas volverán a invertir en los Estados Unidos. Es el caso de la Ford que iba a invertir 2,500 millones de dólares en una planta automotriz en México y decidió postergar su inversión y realizarla en los EEUU. Esto como producto de las amenazas del pago de un arancel del 30% a los productos de las empresas norteamericanas establecidas fuera y que decidan introducir sus productos al mercado norteamericano.  En esto hay que considerar que el capital no tiene patria ni bandera, se mueve donde hay ganancias o donde le permitan obtener mayores ganancias. En un proceso de transnacionalización de la inversión capitalista, de intensa competencia mundial,  el capital  se quedará en su país de origen si le es rentable, sino migrará buscando mayores ganancias.  

A Trump le es imposible detener el movimiento planetario de la inversión capitalista que se ha transnacionalizado, más aún en las condiciones de persistencia de la crisis capitalista mundial. Si se pone terco en su empeño será sacado del camino. En EEUU los que realmente mandan no son los Presidentes son los grupos de poder: el financiero, el de la industria del petróleo, el de la industria militar, el de los grandes medios de comunicación y el lobby financiero israelí. Los Presidentes se convierten en alfiles de esos grupos de poder, el caso de Obama es un claro ejemplo de esto, de Nobel de la Paz pasó a ser uno de los Presidentes más guerreristas de los EEUU.

CONTINUAR PARTE II

                                  .                                              RAUL MORE PALACIOS      10 -03-2017

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